Cafés en los pueblos del Quindío
- Finca El Barranco

- 25 jul
- 3 min de lectura
Actualizado: 29 jul
Tesoros de la vida cotidiana
El Quindío se ha convertido en los últimos años en un departamento obligatorio para el turismo nacional e internacional. No es difícil saber por qué si desde Armenia se sale hacia San Juan por la vía Centenario o se encamina hacia Pereira, minutos después de salir de la ciudad ya se ven los paisajes: las montañas, los matices del verde, la profundidad y los relieves de la extensión de tierra natural que aún hacen parte de nuestra región.
Esto ha traído tanto cosas positivas como negativas, pueblos como Salento se han convertido en lugares turísticos que muchas veces no logran acoger a los habitantes por la demanda de quienes vienen de afuera, lo que también ha tenido impactos en los ecosistemas.
Porque creemos que el turismo se construye conviviendo con la vida cotidiana de un territorio, queremos abrir un espacio para hacer pequeñas recomendaciones de lugares en el departamento para que quienes vivimos en él podamos recorrerlo y disfrutarlo, así como que quienes nos visitan puedan disfrutar de los pequeños placeres que se encuentran en el día a día.
Lugares para tomar café
Como hemos comprobado viajando a distintas partes de Colombia y otros países latinoamericanos, es indudable que somos un pueblo amante al café y que no es tan difícil encontrar un lugar que sea bueno, bonito y barato, que ofrezca un café de calidad y a la vez un encuentro con el movimiento cotidiano.
Para empezar, a quienes se pasean por el centro de Armenia, por el centro comercial de Cielos Abiertos de la carrera 14 camino hacia la plaza de Bolívar, le recomendamos un pequeño café llamado la Terraza, entre la calle 20 y entre la carrera 14 y 15. Justo a una cuadra de la plaza de Bolívar, uno se topa con una serie de mesas y sillas ubicadas en el espacio abierto de la calle 20, y una pequeña tienda de madera donde se puede pedir un buen americano o espresso.

Es un café para la gente del centro de la ciudad, que en medio de sus compras o de su trabajo, se sienta a descansar o conversar. Este es un lugar que nos recuerda lo buenos que somos para preparar y tomar café: la calidad se ha integrado a la vida cotidiana.
Pero, si hay entre nuestros lectores quienes desean probar cafés de especialidad, un bourbon, un geisha, con métodos de filtrado como V60, Chemex o Prensa Francesa, recomendamos la bella casa rosada de Del Toro Café, ubicado en el barrio Laureles, en la carrera 16 con calle 21 norte.
Este café ha expandido su propuesta y espacio en el último año, ofreciendo una terraza para tomar café al aire libre o espacios interiores para trabajar, leer o conversar. Además, ofrece café en grano o molido para llevar a casa y frecuentemente realiza eventos de yoga, música o talleres para los sentidos.

Por último, nos alejamos de la ciudad para visitar uno de los pueblos que ha expandido su propuesta cultural y gastronómica en los últimos años: Circasia. Pueblo reconocido por sus cafeterias, su plaza central y su galería.
En esta ocasión, les recomendamos un café que ha ocupado la arquitectura de una antigua casa colonial. Circasia fue uno de los primeros pueblos del Quindío, por lo que aún conserva partes de su arquitectura antigua. A dos cuadras de la plaza de Bolívar, en la carrera 15 con calle octava encontrarán una pequeña puerta abierta y dentro de ella una escalera para subir a Cultura Cafetera, un café con patio interno y con vistas hacia la calle en el que podrán disfrutar de un buen americano.
Nuestra recomendación es que acompañen el café con un cheesecake de frutos rojos y que se sienten en el balcón a ver el día a día del pueblo, la gente caminando por la calle hacia la plaza de Bolívar, los almacenes de ropa y tecnología, las personas asomadas en sus balcones. Y con paciencia y otro café, pueden ver el cambio de los colores de la tarde, la llegada de los pájaros por los techos, y el final del día, de otro día en el Quindío.

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